—Apartar el obstáculo á cualquier precio.

—¿Estais decididos?

—A todo.

—Bien, tome usía estos polvos, compre á un criado de la casa de Don Fernando que los haga tomar á su amo, y estareis libre de él.

—¿De veras?—dijo con alegría Don Pedro, que se habia poseido de su papel hasta olvidar que todo era una comedia preparada por la bruja.

—Como estar aquí usía.

Mejía recibió los polvos de la bruja, y salió del subterráneo alumbrado por ella.

Al llegar á la puerta de la calle la Sarmiento, dijo á Don Pedro.

—Tirad esos, y no hagais uso de ellos.

—Es decir.........