—¿Cuál?
—Sabias que estaba yo enamorado de María y te la llevaste.
—Hombre, yo ignoraba..........
—No mientas, al fin ya pasó y te la perdono, si tú me hubieras hablado con franqueza, te habria dicho que hacias mal en llevártela, porque la conocia yo mejor que tú; pero ya lo hiciste y ahora adelante con la cruz.
—Entonces cree lo que quieras.
—Yo no soy rencoroso, y te lo voy á probar, pero prométeme que no harás escándalo, y me oirás con paciencia y seguirás mis consejos.
—Si me parecen buenos............ pero dime, ¿de qué se trata?
—Pues bien, se trata de que no seas niño, de que no te dejes engañar.
—¿Engañar, de quién?
—De María.