—¿Hace poco os ha venido á ver un natural y á consultaros sobre un proyecto de fuga con una dama principal?
—No, en verdad, que el último que vino trajo por objeto solicitar un remedio para ser querido de las mugeres.
—¿Y se lo dísteis?
—Eso equivaldria á ejercer yo la mágia. Preguntóme si el chupamirto serviria para su objeto, y quitémele de encima diciéndole que hiciera lo que quisiese.
—¿Y creeis que lo usaria y que le serviria de algo?
—En cuanto á que ha de haber usado del pajarito lo creo indudable, que el mozo parecia decidido.
—¿Y en cuanto al provecho que de ello le resultaria?
—¿Pregutaisme eso como el señor alcalde?
—No, sino como caballero particular.
—Pues entonces contestaré á su señoría, que si bien es cierto que virtudes raras y maravillosas tiene el chupamirto como otras muchas aves, y esto por la naturaleza, preciso es el auxilio de la ciencia cabalística para que esas virtudes y propiedades se desarrollen.