México entero estaba conmovido se había hecho correr el rumor de que el virey que habia obligado á todos á traer sus semillas á la alhóndiga para abastecer al pueblo, se habia puesto de acuerdo con Don Pedro de Mejía, para monopolizar el maíz y venderlo á precios escesivos, y que la causa de los disgustos del virey con el arzobispo, era que este habia tomado la defensa de los pobres, amenazando á Mejía y al de Gelves con la excomunion si no abarataban los granos.

Esto se referia públicamente en los mercados, y por consecuencia crecian á la par, el prestigio del arzobispo y el odio al virey y á sus amigos.

Las cosas estaban ya en sazon, para hacer un tumulto, pero el de Gelves apesar de su caracter arrebatado, y de las provocaciones del prelado, caminaba con mucha prudencia.

Luisa esperó toda la tarde que llegara el Ahuizote porque conocia su diligencia y su actividad, y aunque la cita era por la noche creia que el hombre se anticiparía.

En la tarde el Ahuizote no pareció, pero á la oracion de la noche estaba ya en la casa de Luisa con el semblante del que viene satisfecho.

—¿Averiguaste?—le dijo Luisa luego que le vió.

—Todo.

—¿Y qué hay?

—Lo mismo que vos pensabais. Don Cesar ha encontrado á Doña Blanca, y se han entendido, de manera que vuestro corazon no os engañó.

—Pues entonces, no hay mas sino denunciarles al Santo Oficio....................................