—Muy pronto es.
—No importa, lo quiero.
—Está bien.
—Por ahora puedes retirarte, pero ya lo sabes, no tienes mas comision que esa.
—Está muy bien.
—No te me presentas hasta traer las noticias que te pido, pero mañana en la noche estás aquí.
Y sin esperar respuesta, Luisa se entró en su habitacion.
El dia siguiente se pasó con grande alarma en la ciudad, y circuló en la noche la noticia de que el virey tenia ya preso al clérigo que habia ido á notificar la excomunion, á Osorio el secretario de la audiencia, y que privado dicho clérigo de sus temporalidades, iba á ser remitido á San Juan de Ulua para ser embarcado para España.
El arzobispo estaba furioso y sus partidarios llenaban de pasquines las puertas de los templos y hasta las de Palacio.
Todo el mundo esperaba un conflicto por momentos, porque todos conocian el caracter impetuoso y enérgico del marqués de Gelves, y el genio altivo é indomable del arzobispo Don Juan Perez de la Cerna.