—Sin embargo, suplico á usía que me permita.

—Haced lo que os plazca.

—¿Supongo que usía no saldrá esta noche?

—¿Por qué no? dentro de una hora iré á verme con el señor Arzobispo.

—Pues tome usía sus precauciones.

—Nada temais señor Bachiller, id con confianza, que Dios protejerá su causa.

El Bachiller salió, Teodoro estaba en su mismo punto.

—Va á salir, cuidado—dijo Martin.

—Yo cuidaré—contestó Teodoro.

Y Martin se dirigió al tianguis de Juan Velazquez, en busca del ahuizote, y de la casa de la Sarmiento.