—¡Oh! sí, la diré—esclamó Blanca—la diré porque no es posible resistir, pero por Dios que me quiten de aquí que me dejen sentar porque me ahogo, tengo la boca hecha pedazos prometo decir todo, todo, pero que me quiten de aquí; que me quiten.

El inquisidor hizo seña á los verdugos y desataron á Blanca y la sentaron.

—Comience su declaracion.

—¡Ah! dejadme respirar, mañana lo diré todo.

—No, ahora mismo.

—Si no puedo ahora ni recordar.

—Atadla otra vez, y que siga la diligencia.

—¡No! ¡no! ¡no! voy á hablar, voy á hablar.

—Pues diga, ¿confiesa tener pacto esplícito con el demonio?

—Sí señor, sí señor.