—Conozco esa tinta—dijo el inquisidor, y tambien el remedio con que se quita y vuelve el natural color.
—¿Conoce su señoría el remedio?
—Sí, y es muy sencillo y probado; con él volví á su natural figura y color á Dª Luisa la muger de Don Melchor Perez de Varais que estaba manchada así como vos, con la misma tinta.
Mejía se demudó, y comenzó á moverse como indicando que estaba para retirarse.
—¿Y sabeis quién pintó á Doña Luisa?—preguntó con torbo ceño el licenciado Vergara.
Mejía mas y mas turbado contestó:
—No señor, lo ignoro.
—Pues ella asegura que fuisteis vos, en venganza de antiguos agravios—agregó con dureza el inquisidor.
Mejía perdió el aplomo.
—Señor, no la creais.