—Sí señor.

—Si fuera posible que saliera de aquí esta jóven, ¿podriais llevarla, pagándoos por supuesto, á un parage seguro y oculto?

—Cómo ¿para ocultarla, de quién?

—¿Sereis capaz de guardar mi secreto?

—El oficio que llevo os lo garantiza.

—Pues bien, para ocultarla de la justicia.

—Podeis confiar.

—¿Con toda seguridad?

—Con toda seguridad.

—Bien, entonces vamos á ver de qué manera la sacamos de aquí, de grado ó por fuerza ¿sabeis quiénes son nuestros guardianes?