—Estaba privada le habia yo dado yerba.

—¡Infame!

Teodoro reflexionaba, pero no soltaba la mano de la vieja.

—¿En dónde esta la casa de ese hombre?

—No muy lejos, en un ranchito.

—¿Sabes tú?

—Sí.

—Pues vamos allá.

—¿Ahora con esta tempestad, en esta noche?

—Sí ahora mismo, ahora mismo.........