El sol estaba ya en el horizonte y todo el panorama se iluminó perfectamente.

Teodoro y la vieja subian, pero el negro venia ya muy cansado y necesitaba detenerse á cada momento. Por fin llegaron á descubrir la casa.

Teodoro vió á Doña Blanca y á Guzman: sus figuras se destacaban, sobre las rocas en el purísimo azul de los cielos.

Blanca estaba en pié desdeñosa y altiva, Guzman á corta distancia, parecia no atreverse á acercarse.

Teodoro comprendió que habia llegado á tiempo.

Comenzó á caminar con mas violencia, y llegó á otro punto en que se dominaba mejor la escena que pasaba en el rancho.

Doña Blanca estaba al borde del abismo, y parecia hablar, Guzman estaba cerca de ella. Teodoro iba á continuar su camino, cuando la escena cambió.

Guzman dió un paso adelante y un gritó agudo atravesó los aires: Doña Blanca desprendiéndose de la roca cayó en el abismo, y se perdió entre las alborotadas espumas del torrente.

. . . . . . . .

Guzman dió un grito y se echó atrás espantado para no precipitarse tambien.