—Siempre te acompaño.
—Vamos.
—Nican timocuepas—dijo la Sarmiento en idioma mexicano al Ahuizote—que queria decir—vuelve acá.
—Moztla teotlac—contestó el Ahuizote—mañana en la tarde.
—Tlacoyohuac tihuallas, âmo teotlac—(á media noche vienes, y no en la tarde).
—Quemâ—(sí)—contestó el Ahuizote saliendo.
El Bachiller no entendió ni una palabra, pero tampoco preguntó.
Y los dos se dirigieron precipitadamente en busca del Oidor hasta encontrarlo, acompañado de Teodoro que conducia al herido.
XI.
Doña Blanca y Don Pedro de Mejía.
QUIZÁ no habia en toda la gran estension de la Nueva España un caudal mas rico, que el que al morir legara á sus hijos el padre de Don Pedro y Doña Blanca de Mejía.