—«Pues entonces si me quieres, como dices, no me quites lo que no puedes darme.
«No tuve ni que replicar: callé, y me retiré con un puñal de fuego en mi corazon.
«Era esclavo, y no podia ofrecer á esa muger que amaba mas que á mi vida, sino la esclavitud, y no podia dejar á mis hijos sino la esclavitud, y Luisa me habia hecho comprender lo espantoso de mi situacion.
«¿Qué hacer? No tenia mas remedio que perderla para siempre, y verla en brazos de otro. Entonces la tristeza mas profunda se apoderó de mi alma, y casi me enfermé.
«Luisa, á pesar de todo, me amaba; pero su corazon no era bueno.
«Un dia teniendo quizá lástima de mí, me dijo:
—«Teodoro, ¿qué esto no tendria remedio? Porque yo no puedo dejar de quererte enteramente.
—«¿Y qué remedio?—la dije—¿qué remedio hay para un esclavo?
—«Si tú fueras rico y nos pudiéramos ir muy lejos á vivir los dos solos en nuestra casita, queriéndonos mucho, cuidando á nuestros hijitos.
—«¿Pero de dónde tomaria yo ese dinero?