D. Carlos.—Para... estar escondido.

D.ª Josefa.—¡Pero esconderos yo!

D. Carlos.—Aquí mismo.

D.ª Josefa.—Jamás.

D. Carlos (Sacando un bolsillo y un puñal.)—Escoged.

D.ª Josefa.—Sois el mismo diablo. (Escogiendo el bolsillo.)

D. Carlos.—Ya lo veis.

D.ª Josefa (Abriendo un estrecho armario, disimulado en la pared.)—Entrad aquí.

D. Carlos (Examinándolo.)—¿En esta caja?

D.ª Josefa.—Idos, si no queréis.