D. García.—No se ha quitado la máscara.
D. Francisco.—Ni tenía guardia. Es el duque de Soma, que quiere que lo miren y nada más.
D. Ricardo.—Tampoco, porque el duque habló conmigo.
D. García.—Entonces ¿quién diablos es? ¡Pardiez! Helo allí.
(Entra un enmascarado con dominó negro, y cruza lentamente el fondo. Todos se vuelven á mirarle y le siguen con la vista, sin que él haga caso.)
D. Sancho.—Si los muertos andan, así han de andar.
D. García (Corriendo á él.)—¡Máscara! (El dominó negro se detiene. García retrocede.) ¡Por vida mía! señores, he visto fulgurar sus ojos.
D. Sancho.—Si es el diablo, ha encontrado á quien hablar. (Se le acerca.) Mala sombra, ¿vienes del infierno?
El Máscara.—No vengo, voy...
(Sigue su camino y desaparece por la escalera del fondo. Todos le siguen con la vista con cierto espanto.)