Hernani.—¿Ves dos luces en las sombras?
D.ª Sol.—Todavía no.
Hernani.—Yo sí...
(Da un suspiro y cae.)
D. Ruy (Levantándole la cabeza, que vuelve á caer.)—¡Muerto!
D.ª Sol (Desgreñada é incorporándose un poco.)—¡Muerto! No... dormimos... Duerme... es mi esposo. ¿Ves? Nos amamos y... dormimos aquí... Esta es nuestra noche de bodas. No le despertéis, señor duque de Mendoza... está cansado... (Vuelve la cara de Hernani.) Amor mío, vuelve á mí tus ojos... Más cerca... más aún...
(Cae.)
D. Ruy.—¡Muerta! ¡Oh! ¡estoy condenado!
(Se mata.)