Marot (saludando á Gordes).—¿Qué se miente esta noche?
Gordes.—Nada... que la fiesta es magnífica y que el rey se divierte.
Marot.—¡Ah! ¡Gran noticia! ¿El rey se divierte? ¡Diablo!
Mr. de Cossé (á espaldas de ellos).—Gran desgracia, digo yo, porque un rey que se divierte es un rey peligroso. (Pasa adelante.)
Gordes.—Ese pobre gordinflón lleva la muerte en el alma.
Marot.—Parece que el rey asedia mucho á su esposa.
(Gordes se da por entendido; entra Mr. de Pienne.)
Gordes.—Aquí está nuestro caro duque. (Se saludan.)
Pienne (con misterio).—Noticia, amigos míos. Oíd una cosa capaz de turbar al más prudente; una cosa admirable, risible, inverosímil...
Gordes.—Sepamos.