Pienne (agrupándolos en torno de sí).—¡Silencio! Venid, maese Clemente. (Á Marot que ha ido á hablar con otros.)
Marot (acercándose).—¿Qué hay, señor?
Pienne.—Sois un gran necio.
Marot.—Grande no me creía yo de ningún modo.
Pienne.—He leído en vuestra composición sobre el sitio de Peschière estos versos relativos á Triboulet:
Un loco de cabeza desmochada
tan cuerdo á treinta años, á fe mía,
como el en que nació dichoso día.
Repito que sois un gran necio.
Marot.—Lléveme Cupido, si os comprendo.