Pienne.—En buen hora. Amigos míos... adivinadlo, si podéis. Caso extraordinario el que ocurre á Triboulet.
Pardaillan.—¡Qué! ¿se le ha caído la joroba?
Cossé.—¿Le han hecho condestable?
Marot.—Á dicha ¿lo han servido asado á la mesa?
Pienne.—No, es cosa más chusca todavía. Triboulet tiene... Adivinad lo que tiene. Es increíble.
Gordes.—¿Un duelo con Gargantúa?
Pienne.—No.
Pardaillan.—¿Un mono más feo que él?
Pienne.—No.
Marot.—¿El bolsillo repleto de escudos?