ESCENA I

TRIBOULET, SALTABADIL.—Á su tiempo, PIENNE y GORDES por el foro.

(Triboulet, envuelto en oscura capa y sin ninguna de las insignias de bufón, parece en la calle y se dirige hacia la puerta del muro. Un hombre vestido de negro é igualmente arrebujado en su capa, y armado de espada, cuya punta asoma por debajo, viene siguiéndole los pasos.)

Triboulet (pensativo).—¡Cómo me maldijo el anciano!

El hombre (saludándolo).—Caballero...

Triboulet.—¡Ah! (Requiriéndose los bolsillos.) No llevo nada.

El hombre.—Tampoco os pido yo nada. ¡Qué diablo!

Triboulet.—En hora buena.

(Hace un gráfico ademán para que se retire y lo deje en paz, á la vez que entran Pienne y Gordes que se detienen acechando en el fondo.)