D.ª Josefa (Reconociendo el campo.)—¡Jesús! ¡El desconocido! ¡Las espadas desnudas! ¡Se estaban batiendo! ¡Qué apuros!
(Los dos adversarios envainan sus aceros. Don Carlos se cala el sombrero y se emboza hasta los ojos. Siguen llamando.)
Hernani.—¿Qué hacemos?
Una voz (Por fuera.)—¡Sol, abre esta puerta!
(La dueña da un paso hacia la puerta y Hernani la detiene.)
Hernani.—No abráis.
D.ª Josefa (Sacando su rosario.)—¡Santiago apóstol! ¡Sacadnos en bien de este mal paso! (Siguen llamando.)
Hernani (Indicando el armario á don Carlos.)—Ocultémonos ahí.
D. Carlos.—¿En el armario?
Hernani.—Entrad, yo me encargo de que los dos quepamos.