D. Carlos.—¡Pardiez! Es demasiado ancho.

Hernani.—Huyamos por allí. (Por la puerta secreta.)

D. Carlos.—Huid vos; yo me quedo aquí.

Hernani.—¡Ah! Me pagaréis esta jugada.

D. Carlos (Á Josefa.)—Abrid la puerta.

Hernani.—¿Qué dice?

D. Carlos (Á la dueña indecisa.)—Que abráis, os mando.

(Siguen llamando. La dueña va á abrir temblando.)

D.ª Sol.—¡Estoy muerta!

ESCENA III