(Sale el duque y vuelve sosteniendo á Blanca velada y vacilante. Siéntase el rey con negligencia.)
Pienne (á Blanca).—Entrad, hermosa. Después temblaréis cuanto queráis. Estáis en presencia del rey.
Blanca.—¡Ah! ¡Aquel galán es el rey!
(Corre á postrarse á sus piés. El rey con un gesto despide á los cortesanos.)
ESCENA II
EL REY, BLANCA
(Á solas ya el rey con Blanca, le quita el velo que la envuelve.)
El Rey.—¡Blanca!
Blanca.—¡Gaucher Mahiet! ¡Cielos!
El Rey (riendo).—¡Á fe de caballero, que me encanta la treta, sea engaño ó deliberación! ¡Vive Dios! Blanca, hermosa mía, ven á mis brazos.