soplándose bien los dedos.
Gordes (aplaudiendo).—¡Bravo, Triboulet!
Triboulet (Examinando las caras de los que se ríen al rededor. Aparte.)—Todos ellos dieron el golpe; no hay que dudarlo.
Cossé (riendo y dándole una palmada en el hombro).—¿Qué hay de nuevo, bufón?
Triboulet.—Observad qué sombrío está este caballero cuando se ríe. (Remedándolo.) ¿Qué hay de nuevo, bufón?
Cossé (riendo aún).—Sí, ¿qué nos cuentas?
Triboulet (mirándole de arriba abajo).—Que no la echéis de gracioso, porque sois desgraciado siempre.
(Durante la primera parte de esta escena, Triboulet, preocupado siempre, á pesar suyo, va como registrándolo todo. Á veces, cuando cree que nadie le mira, quita un mueble de su sitio, ó tantea el botón de una puerta para ver si está cerrada. Fuera de esto, habla con todos, según su costumbre, con desenfado y burlando. Los caballeros por su parte bromean entre sí, haciéndose señas de inteligencia.)
Triboulet (Mirando de reojo.—Aparte.) ¿Dónde la habrán escondido? ¡Oh! Si les pido mi hija, se burlarán más de mí. (Acercándose á Marot con semblante risueño.) Celebro mucho, Marot, que no te hayas constipado esta noche.
Marot (fingiendo sorpresa).—¡Esta noche!