Triboulet (guiñándole el ojo).—¡Buena jugada!
Marot.—¿Qué jugada?
Triboulet.—¡Bah!
Marot.—Te aseguro que al toque de ánimas estaba ya en la cama y el sol muy alto cuando desperté.
Triboulet.—¡Cómo! ¿No has salido esta noche? Entonces lo he soñado.
(Ve un pañuelo en una mesa y se echa encima de él.)
Pardaillan (á Pienne).—Mira, duque, cómo registra la marca de mi pañuelo.
Triboulet (Dejando el pañuelo. Aparte.)—No, no es el suyo.
Pienne (á algunos jóvenes que ríen en el fondo).—¡Señores!
Triboulet (aparte).—¿Dónde puede estar?