Cossé.—¡Hum!
Triboulet.—Señores, acertad qué animal dice cuando está furioso: (Remedando á Cossé) ¡Hum!
(Todos ríen. Entra un gentil hombre de la reina.)
Pienne.—¿Qué ocurre, Vaudragon?
Vaudragon.—La reina, mi señora, desea ver al rey para asunto urgente. (El duque le da á entender por señas que es imposible. El gentil hombre insiste.) M.me de Brezé no está con él, sin embargo.
Pienne (con impaciencia).—El rey no se ha levantado aún.
Vaudragon.—Pero, duque, si hace un instante que estaba con vos...
Pienne (haciéndole señas que el otro no entiende y que no se le escapan á Triboulet).—El rey está de caza.
Vaudragon.—Sin pajes ni monteros, porque todos están aquí.
Pienne (con cólera).—¡Diablo! Os digo, y á ver si lo comprendéis, que el rey no puede ver á nadie ahora.