ESCENA I
DON CARLOS, DON SANCHO SÁNCHEZ DE ZÚÑIGA, conde de Monterey, DON MATÍAS CENTURIÓN, marqués de Almunan, DON RICARDO DE ROJAS, señor de Casapalma
(Llegan los cuatro siguiendo á don Carlos, con los sombreros gachos y embozados en sendas capas que dejan ver por debajo las puntas de las espadas.)
D. Carlos (Examinando el balcón.)—He aquí el balcón, la puerta... Me hierve la sangre. (Mirando la ventana.) Todavía no hay luz. Y la hay en todas partes donde no me conviene, menos en esta ventana, donde me convendría.
D. Sancho.—Señor, y volviendo á ese traidor, ¿le dejasteis partir?
D. Carlos.—Así es la verdad.
D. Sancho.—Y acaso fuera el jefe de la banda.
D. Carlos.—Jefe ó capitán, yo no he visto jamás testa coronada con más altivez.
D. Sancho.—¿Y se llama?...
D. Carlos.—Muñoz... Fernan... No, un nombre que acaba en i.