Regina.—¡Cielos!

Otberto.—¡Regina! ¡Padre mío!

Job.—¡Dios clemente!

Guanhumara (en el fondo).—Yo moriré. ¡Sepulcro, ábrete para mí!

(Se lleva un pomo á los labios. El emperador acude vivamente.)

El emperador.—¿Qué haces?

Guanhumara.—Juré que este ataúd no saldría de aquí vacío.

El emperador.—¡Ginebra!

Guanhumara (cayendo á sus piés).—¡Donato! este veneno es de rápida virtud. Muero... ¡Adiós!

(Muere.)