D. Ricardo.—Señor ¿con qué título os place que sea conde?

D. Sancho.—Ha sido una equivocación.

D. Ricardo.—El Rey me ha nombrado conde.

D. Carlos.—Basta. He dejado caer ese título; recogedlo y en paz.

D. Ricardo (Inclinándose.)—Gracias, señor.

D. Sancho.—¡Gran título! Conde por equivocación.

(El Rey se pasea por el fondo mirando con impaciencia hacia las ventanas iluminadas. Los otros hablan entre sí en el proscenio.)

D. Matías (á D. Sancho).—Pero ¿qué hará el rey, una vez sorprendida la dama?

D. Sancho.—La hará condesa, después dama de honor, y cuando tenga un hijo de ella, lo hará rey.

D. Matías.—¡Pardiez! ¡Á un bastardo! Conde, enhorabuena; pero no así como quiera se puede sacar un rey de una condesa.