D.ª Sol.—Levántate y ponte en salvo. ¡Gran Dios! Se incendia la ciudad.
Hernani.—Tendremos boda con antorchas.
(Choque de espadas y gritos.)
D.ª Sol.—Es la boda de los muertos.
Hernani (Reclinándose en el banco.)—Volvamos á soñar.
Un montañés (Corriendo, espada en mano.)—Señor, los esbirros, los alcaldes, desembocan en la plaza en tropel. ¡Alerta, señor!
D.ª Sol.—¡Ah! ¡Bien decías!
(Hernani se levanta.)
El montañés.—¡Socorro!
Hernani.—Aquí estoy. No temas.