D. Ruy.—La partida del proscrito ¿eh?
Hernani.—Lo ignoro.
D. Ruy.—Y ese Hernani ¿sabes qué ha sido de él?
Hernani.—¿Quién es ese hombre, señor?
D. Ruy.—¿No le conoces? Peor para ti, que has malogrado la ocasión de ganar la gruesa suma en que se puso á precio su cabeza. Ese Hernani es un rebelde al Rey, nuestro señor; un capitán de bandoleros que andaba suelto é impune há mucho tiempo. Si vas á Madrid le verás ahorcar.
Hernani.—No, no voy allá.
D. Ruy.—Su cabeza es de quien quiera cortársela.
Hernani (Aparte.)—Que vengan por ella.
D. Ruy.—Pues ¿adónde vas, buen peregrino?
Hernani.—Á Zaragoza, señor.