D. Ruy.—¡Ella y la vida!
Hernani.—No.
D. Ruy.—Reflexiónalo bien, insensato.
Hernani.—Señor duque, dejadme mi presa.
D. Ruy.—¡Mal haya tu tenacidad!
(Desviándose.)
1.er CONJURADO (Á Hernani.)—Hermano, antes que hayan podido elegirlo, bueno sería esperar á Carlos esta misma noche.
Hernani.—No temas: sé yo muy bien cómo se despacha á un hombre y en cuidado me lo tengo.
1.er CONJURADO.—¡Que toda traición recaiga sobre el traidor y Dios te guarde! Nosotros, condes y barones, si éste perece sin matar, continuaremos. Juraremos todos herir á nuestra vez, sin excusa ninguna, á Carlos, condenado á muerte.