ESCENA I

DON SANCHO SÁNCHEZ DE ZÚÑIGA, conde de Monterey; DON MATÍAS CENTURIÓN, marqués de Almunan; DON RICARDO DE ROJAS, conde de Casapalma; DON FRANCISCO DE SOTOMAYOR, conde de Belalcázar; DON GARCI SUÁREZ DE CARVAJAL, conde de Peñalver.

D. García.—¡Viva la novia y viva la alegría!

D. Matías.—Zaragoza se asoma esta noche á los balcones.

D. García.—Y hace bien, porque jamás se vió boda más alegre, ni más gallardos novios, ni noche más serena.

D. Matías.—¡Buen emperador!

D. Sancho.—Marqués, cierta noche en que íbamos los dos con él en busca de aventuras ¿quién nos hubiera dicho que aquello había de acabar así?

D. Ricardo.—Yo era de la partida. (Á los otros.) Escuchad la historia. Tres galanes y un bandido, un duque y un rey ponen sitio á la vez al corazón de una mujer. Dado el asalto ¿quién la gana? El bandido.

D. Francisco.—Nada más natural: el amor y la fortuna, lo mismo aquí que en Francia, son dados falsos: el fullero es el que gana.

D. Ricardo.—Yo hice mi fortuna viendo cortejos: primero conde, luégo grande, después alcalde de corte. Indudablemente he empleado bien el tiempo.