Apóstolo.—¿Vendrá con nosotros el capitán Genaro?
Maffio.—¡Indudablemente! Genaro y yo no nos separamos nunca.
Ascanio.—Debo hacer una observación importante, señores, y es que se bebe el vino de España mientras estamos aquí.
Maffio.—Volvamos al palacio. ¡Eh! Genaro. (Á Jeppo.) ¡Calle! se ha dormido de veras cuando referíais vuestra historia.
Jeppo.—Que duerma.
(Salen todos excepto Gubetta.)
ESCENA II
GUBETTA, GENARO, durmiendo
Gubetta (solo).—Sí, yo sé más que ellos; se lo decían en voz baja; pero Lucrecia sabe más que yo; el caballero Valentinois está mejor enterado aún que ella; el diablo sabe más que ese caballero; y el papa Alejandro VI aventaja en este punto al mismo diablo. (Mirando á Genaro.) ¡Cómo duermen esos jóvenes!
(Entra Lucrecia, con antifaz; ve á Genaro dormido, acércase á él y le contempla con una especie de gozo y de respeto.)