El hombre.—¡Ah traidor!... ¡Á mí... socorro!
(Cae, y en el mismo instante arroja en la sombra tras sí, sin que Fabiani lo note, un pliego sellado.)
Fabiani (inclinándose sobre el cuerpo).—¡Á fe mía, creo que ya está muerto!... ¡Cojamos ahora esos papeles! (Registra al judío.) ¡Maldición, no lleva nada, ni un solo papel! ¡El bribón me engañaba, quería robarme! ¡Maldito judío, le he matado inútilmente! Todos lo mismo; la mentira y el robo son propios de su raza. ¡Vamos, será preciso quitar de ahí ese cadáver, y no dejarle delante de la puerta! (Dirigiéndose al fondo del teatro.) Si el barquero está aún allí, él me ayudará á tirar el cuerpo al agua.
(Desaparece detrás del parapeto.)
Gilberto (entrando por el lado opuesto).—Me parece haber oído un grito. (Ve el cuerpo tendido en tierra junto á la linterna.) ¡Un hombre asesinado!... ¡El mendigo!
El hombre (incorporándose á medias).—¡Ah!... Llegáis demasiado tarde, Gilberto. (Señala con el dedo el sitio donde acaba de arrojar el pliego sellado.) Recoged eso; son los papeles que prueban que Juana, vuestra prometida, es hija y heredera del último lord Talbot. Mi asesino es lord de Clanbrassil, el favorito de la reina... ¡Ah! me ahogo... ¡Gilberto, véngame y véngate!
(Muere.)
Gilberto.—¡Muerto!... Que me vengue... ¿Qué quiere decir? ¡Juana hija de lord Talbot! ¡Lord de Clanbrassil, favorito de la reina! ¡Oh! Yo me confundo... (Sacudiendo el cadáver.) ¡Habla, una palabra más!... ¡Ah! está bien muerto...
ESCENA VII
GILBERTO, FABIANI