Fabiani.—Pedidme otra cosa.

El hombre.—Quiero eso.

Fabiani.—Judío, dame los papeles de Juana Talbot.

El hombre.—Dadme la firma en blanco de la reina.

Fabiani.—¡Vamos, maldito judío, será preciso ceder!

(Saca un papel del bolsillo.)

El hombre.—Enseñadme la firma en blanco de la reina.

Fabiani.—Muéstrame los papeles de Talbot.

El hombre.—Ahora los veréis. (Se acercan á la linterna; Fabiani, colocado detrás del judío, le pone el papel ante los ojos, y el hombre le examina.) «Nos, María, reina...»—Está bien. Ya veis que soy como vos, milord; todo lo he calculado y previsto.

Fabiani (desenvaina un puñal con la mano derecha y se lo hunde en la garganta).—Exceptuando esto.