Joshua.—¡Ay de mí!

Gilberto.—¿No hay esperanza?

Joshua.—¡Ninguna! (Gilberto se acerca á la ventana.) ¡Oh! no verás nada desde ahí.

Gilberto.—¿Te has informado bien?

Joshua.—Estoy seguro de ello.

Gilberto.—¿Es para Fabiani?

Joshua.—Sí.

Gilberto.—¡Qué feliz es ese hombre!

Joshua.—¡Pobre Gilberto! ya llegará tu vez; hoy él; mañana tú.

Gilberto.—¿Qué quieres decir? No nos entendemos. ¿De qué me hablas?