Claudio Frollo.—¿Sola?
Clopin.—Sola.
Claudio Frollo.—Está bien.
Clopin.—¿Pensáis esperarla?
Claudio Frollo.—Sí; estoy resuelto á que sea mía ó á morir.
Clopin.—¿Puedo ayudaros?
Claudio Frollo.—No. (Entrega su bolsa á Clopin y le hace seña de que se vaya. Quédase solo con Cuasimodo á quien lleva hacia el proscenio.) Ven. Necesito de ti.
Cuasimodo.—Mandad.
Claudio Frollo.—Se trata de una cosa impía, horrible, abominable.
Cuasimodo.—Sois mi amo y estoy dispuesto á obedecer.