Claudio Frollo.—Sí; el momento es solemne; va á decidirse mi suerte. Calla.

Claudio Frollo y Cuasimodo (á dúo).—La noche está oscura. Oigo pasos. ¿Quién vendrá?

La ronda (pasando por detrás de las casas).—¡Paz y vigilancia! Tengamos el oído alerta y procuremos sondear con la mirada las tinieblas de la noche.

Claudio y Cuasimodo (á dúo).—Alguien se adelanta en la oscuridad sin hacer ruido. Callemos. ¡Ah! Es la ronda nocturna.

(Se aleja la ronda.)

Cuasimodo.—Ya se va la ronda.

Claudio Frollo.—Y con ella nuestro miedo.

(Claudio Frollo y Cuasimodo miran con ansiedad hacia la calle por donde ha de venir la Esmeralda.)

Cuasimodo.—Consejos del amor recibe, y siente fortalecer su esperanza quien vela mientras todo duerme. ¡La oigo venir!... es ella... Niña divina; ven sin temor.

Claudio Frollo.—La oigo venir; es ella... ¡Es mía!