La Esmeralda (á Febo).—Señor, ¿queréis decirme vuestro nombre?
Febo.—Me llamo Febo de Châteaupers.
La Esmeralda.—¿Sois capitán?
Febo.—¡Sí, reina mía!
La Esmeralda.—¡Oh! ¡Yo no soy reina!
Febo.—¡Cuánto candor y cuánta gracia!
La Esmeralda.—¡Febo! Me gusta mucho vuestro nombre.
Febo.—Más me gusta á mí.
La Esmeralda (á Febo).—Muchas veces, un apuesto capitán, un gallardo oficial de bizarro continente y corazón de acero, se apodera del corazón de una pobre muchacha y luego se ríe de su llanto.
Febo (aparte).—El amor de un militar apenas puede vivir un día. Todo soldado desea hallar flores sin espinas, placeres sin pesares, amor sin dolor. (Á La Esmeralda.) ¿Sabes que tienes unos ojos encantadores?