La Esmeralda.—¿Oyes esas alegres aclamaciones? Á tus pies recibe á la humilde joven. ¡Cielos! palideces. ¿Qué tienes?

Febo (vacilando).—¡Me muero! (Le recibe en sus brazos; ansiedad en la multitud.) Á cada paso que daba hacia ti, amada mía, abríase mi herida, mal cerrada aún. Yo bajo á la tumba y te dejo á la luz del sol. El destino te venga; voy á ver, pobre ángel mío, si el cielo me hace olvidar tu amor. ¡Adiós!

(Espira.)

La Esmeralda.—Febo muere; ¡en un instante todo cambia! (Cae sobre su cuerpo.) ¡Yo te sigo á la tumba!

Claudio Frollo.—¡Fatalidad!

El pueblo.—¡Fatalidad!


Ruy Blas