(Alarga con ansiedad su mano hacia el frasquito, y en el momento de cogerle convulsivamente, ábrese la puerta del fondo y aparece la Reina; va vestida de blanco; un mantón oscuro y el capuchón, caído sobre la espalda, hacen resaltar más la palidez de su rostro; lleva una linterna sorda en la mano, la deja en el suelo y adelántase rápidamente hacia Ruy Blas.)

ESCENA II

RUY BLAS, LA REINA

La Reina (entrando).—¡Don César!

Ruy Blas (volviéndose con un movimiento de espanto, y tapando presuroso su librea).—¡Dios mío! ¡Es ella! ¡En horrible lazo ha caído! (En voz alta.) ¡Señora!...

La Reina.—¿Qué significa ese grito de espanto, César?...

Ruy Blas.—¿Quién os dijo que viniérais aquí?

La Reina.—Tú.

Ruy Blas.—¡Yo!... ¿Cómo?

La Reina.—He recibido de vos...