Maffio.—Señores, he aquí unos individuos de mala catadura que nos miran algo curiosamente. Creo que será juicioso separarnos. No hagas nuevas locuras, hermano Genaro.
Genaro.—Anda tranquilo, Maffio. ¿Tu mano? Señores, divertíos mucho esta noche.
(Entra en su casa; los otros se dispersan.)
ESCENA IV
LOS DOS HOMBRES, vestidos de negro
Hombre 1.º—¿Qué diablos haces tú por ahí, Rustighello?
Hombre 2.º—Espero á que te largues, Astolfo.
Hombre 1.º—¿De veras?
Hombre 2.º—¿Y tú, qué haces ahí, Astolfo?
Hombre 1.º—Espero á que te largues, Rustighello.