La ultima fase del ciclo, según acabamos de ver, es la de la aristocracia imperial y feudal, es decir, la de los gobernadores y subgobernadores que se han declarado independientes del núcleo imperial. Conservan estos personajes cierto vasallaje respecto a su inmediato superior, y este a su vez, se reconoce vasallo de quien se encuentra por encima de el. Bajo esta clase de aristocracia, se encuentra el pueblo sometido al régimen de servidumbre o esclavitud, sin tener ningún poder material ni espiritual.
Desde el punto de vista cultural, nos hallamos sin ninguna actividad de orden espiritual. Por una parte hay aristocracia corrompida y degenerada, que no tiene otra preocupación o deseo, que satisfacer sus apetitos de orden material. Del lado de la clase sometida, nos encontramos con un pueblo que no tiene ninguna posibilidad de instrucción y que vive sometido.
Vamos a entrar en el quinto apartado de la ley. Si su cumplimiento fuera tan sencillo como lo expusimos y no hubiera otras complicaciones, haría ya muchos años que esta ley se habría descubierto. Pero se da el caso de que, si bien dicha ley se cumple con toda precisión en todos los pueblos de la Tierra, los ciclos no son simultáneos para todos ellos, sino que quedan adelantados o atrasados en unos respecto a otros.
Este adelanto o retraso se determina en función de la posición geográfica. En consecuencia, mientras hay pueblos que se encuentran en la época de gran fraccionamiento, otros se hallan en la época imperial, y mientras unos atraviesan la fase de democracia, otros viven en la fase absolutista o sacerdotal, o en régimen de servidumbre.
Esta mezcolanza es lo que da la sensación de caos que presenta la historia, caos puramente aparente, puesto que basta conocer la ley que rige la evolución de los pueblos, para que el caos se transforme en un orden por el cual los pueblos se desarrollan obedeciendo a un perfecto movimiento de relojería.
LOS PROCESOS BIOLÓGICOS SON PROCESOS MATEMÁTICOS
Es un hecho innegable, que hasta hoy se ha venido dando muy poca importancia, la regularidad precisa con que se desenvuelven los procesos biológicos y, en cambio, es de una evidencia absoluta que dichos procesos son verdaderos procesos matemáticos. Desde la Cariocinesis hasta los movimientos de las grandes colectividades, la matemática rige la evolución de los seres vivos.
Si estudiamos la reproducción celular, veremos siempre como desde la fecundación del óvulo hasta la división de la célula fecundada, esta pasa por unas fases precisas, perfectamente definidas, empleando para cada una de ellas el mismo espacio de tiempo. Si desde la fecundación del óvulo seguimos el proceso en los seres multicelulares hasta la aparición del nuevo ser, observamos como cada especie animal repite siempre las mismas fases y emplea para ello, el mismo espacio de tiempo. Es bien sabido que en el ser humano, el periodo de la gestación dura exactamente nueve meses y que para cada especie, tiene un tiempo igualmente fijo y predeterminado. Este proceso de gestación de los seres vivos es entonces, matemático.
Si de la gestación pasamos a la evolución de los seres vivos, desde su nacimiento hasta su muerte vemos como todos pasan por iguales fases de crecimiento, plenitud, decadencia y muerte.
En el hombre, por ejemplo, sabemos que los niños nacidos el día de hoy, continuaran una generación que seguirá un proceso a través de etapas precisas de infancia, juventud, plenitud, decadencia y muerte, que nos permiten predecir que dentro de 20 años, serán jóvenes como los individuos de 20 años de hoy, que entre los 40 y 50 años habrán llegado a la plenitud, y que en una edad bastante fija, determinable por la media aritmética de la vida del hombre actual sobre la tierra, acontecerá su muerte. Con ello se evidencia que las generaciones humanas obedecen también a un proceso matemático. Vamos a estudiar este proceso, no aislada sino globalmente, a través de siglos de historia.