EL CONCEPTO CÍCLICO DE LA HISTORIA
Se pueden reducir a dos las corrientes principales en las concepciones sobre el curso de la historia. Una de ellas ve en la historia un ciclo o serie de ciclos que se suceden, y la otra, ve una línea recta infinita, sin comienzo ni fin previsible.
El concepto de ciclo es algo muy antiguo y permanente del espíritu humano. En la teoría Brahmanica, los ciclos forman el calendario de los dioses. En la antigua India el año humano comprende 360 días, sin incluir los intercalares; el año divino comprende 360 años humanos. Un Haha-Yuga esta formado por 120.000 años divinos y se divide en cuatro épocas de duración desigual y de ritmo semejante. A una época le precede un periodo de ascenso y le continua una fase de caducidad, cada una de ellas dura una décima de la época principal. La época Krita-Yuga se compone de 400 años divinos de ascenso, 4.000 años divinos de periodo principal y 400 años divinos de caducidad.
Los periodos del Próximo Oriente son más cercanos a los conceptos corrientes del tiempo. Se fundan en la observación directa de los astros, su interpretación de los libros sagrados, multiplicaciones cabalísticas del numero seis o del llamado numero mágico, siete.
Un historiador judío en Roma durante el siglo I, Josephus Flavius, dice que los tiempos mas antiguos se dividían en épocas de 600 años.
El movimiento de traslación de Sirio de 1.461 años, que fue el gran descubrimiento astronómico de los egipcios, dio también lugar a la aparición de concepciones mitológico- históricas sobre el cielo. Dentro de este periodo de 1.461 años se repiten no solo los procesos, sino también los terrenos en el mismo orden de sucesión.
Otro ciclo egipcio tiene una estructura parecida al año divino indio. Comprende 36.525 años y se dice que una vez que termine este ciclo, se iniciara de nuevo en la tierra la Edad de Oro.
Los griegos han trabajado sobre esto, ellos buscaban el “ gran año cósmico”, la unidad rítmica de la evolución universal. De la época de Platón viene la idea de un ciclo universal de 700.000 años, tras el cual todo vuelve a empezar de nuevo. Un calculo posterior al siglo II da al año universal una duración de 9.977 años terrenos.
También son cíclicas las concepciones de Platón y Aristóteles. Para Platón el numero perfecto por el cual se rige el acontecer universal es el “ ciclo de lo creado por Dios”. Se convierte al mismo tiempo en una de las leyes fundamentales de la ética. Aristóteles llega a resultados parecidos por caminos muy distintos: la reflexión matemática y física. Dice que no hay mas que una forma perfecta y duradera del movimiento, que es la circular, tal como lo muestran con máxima pureza los cuerpos celestes. Las transformaciones de las cosas terrenas no son otras, mas que movimientos en círculos mas o menos perfectos.
La STOA que durante 500 años ejerce una influencia máxima en la formación intelectual de griegos y romanos, proclaman el ritmo cíclico del acontecer universal, explicándolas como un eterno retorno de lo igual y no solo de lo parecido. Cuando los astros vuelvan a estar en la misma posición, volverá a aparecer un Sócrates y un Platón, y toda persona individual volverá a nacer de nuevo con los mismos amigos y conciudadanos, sufrirá idénticamente y practicara las mismas actividades, y cada ciudad, lugar, pueblo y campo volverá a surgir de la misma manera. Epicuro rechaza como superstición la búsqueda del gran año universal y la teoría del tercer renacer: “ En la naturaleza puede retornar todo, pero en la vida humana no. Toda vida humana es única e individual y solo por esto tiene un valor y un aliciente. El nacimiento y la muerte del hombre son un accidente”.