En referencia a esto, dice Richard Lewinsohn en su libro “ La revelación del futuro” : “Ahora bien, si millones de vidas individuales son inigualables, no seria posible que para la humanidad existan épocas enteras repetidas. Verdad es que la concepción del mundo típico de Epicuro no deja margen adecuado para estudios históricos, porque, que enseñanzas podrían sacarse de la historia? . La concepción de Epicuro puede rebatirse con múltiples argumentos. Es que el hombre no es un ser vivo? Esta exento de la ley que rige a todo?. Creo que la matemática de la historia del Dr. Deulofeu, que son hechos, hacen caer la escuela filosófica de los epicúreos.
En el campo cristiano, en los comienzos de la literatura cristiana, los 22 libros de San Agustín “ Sobre la ciudad de Dios”, se puede considerar que sigue viviente la idea del acontecer cíclico. Con pocos cambios se encuentra en los textos eclesiásticos: “....que los estados terrenales aparecen y sucumben a causa de los pecados del hombre”. En la “Historia del futuro” del padre jesuita Antonio Vieira: “......pero al final, esta siempre el reino de Dios, lo terrenal desemboca en lo sobrenatural donde todo es perfecto y eterno, y donde son ya imposibles las catástrofes periódicas”.
En el Renacimiento comienza de nuevo el ejemplo antiguo, la búsqueda del gran año universal. La misma palabra renacimiento da un sentido de ciclo. El humanista italiano Julio Cesar Scaliger, combina ciclos astronómicos con los periodos romanos de quince años del cobro de impuestos, periodo que todavía se utiliza hoy como unidad de tiempo en las bulas papales. Él obtiene así un ciclo de 7.890 años. Este ciclo, que lleva el nombre de su descubridor: “ Periodo Juliano “, habría empezado en el año 5.713 a.C., de modo que en tiempo de Scaliger para llegar a su fin, tendrían que pasar todavía 1.700 años.
Nietzsche en su “ Voluntad de poderío “, en donde hace un magnifico canto del retorno a lo igual, hace entender que el ciclo, para el, no es mas que un principio vital, no una magnitud mensurable. Otros intelectuales de menor altura, se esforzaron en su propia época y demostraron que el acontecer universal se desarrolla según un ritmo fijo. En 1.937 tenemos el caso de un libro, que tuvo el honor de ser presentado en la Academia de Ciencias Morales y Políticas de Francia por uno de sus miembros, “ Les Rythmes dans l’Historie “, de Gaston Georgel. El parte de un numero cabalístico, al haber descubierto en un pasaje de la Biblia, la formula 77 x 7, siendo el producto igual a 539. Esta cifra proporciona al autor la clave del verdadero conocimiento del curso de la historia. A los 539 años, al doble (1.078) y al cuádruple (2.156) también años de la misma cifra, habrán de repetirse acontecimientos históricos de la misma clase. Georgel, valiéndose de su formula, ha estudiado minuciosamente la historia y descubierto en ella multitud de paralelos, con pequeñas desviaciones algunos de ellos, hechos que, según él, implican una afirmación de la tesis.
Se podrían descubrir paralelos mucho más persuasivos utilizando el ciclo Sirio de 1.461 años. Si retrocedemos dichos años a partir de la primera guerra mundial, llegamos al siglo V, en que tienen lugar las grandes expediciones de los campos Catalaúnicos (451), escenario de la batalla del Marne, de extremada importancia histórica. Partiendo de la segunda guerra mundial llegamos casi exactamente al año 476, que se considera la fecha del fin del imperio romano de occidente.
En el año 1.725, el historiador napolitano Guiambattista Vico, en su obra “ Principios de una nueva ciencia sobre la naturaleza común de las naciones”, se apoya en una formula egipcia y designa con los nombres de “ edad divina, heroica y humana”, las tres etapas que recorre todo un pueblo.
En el ciclo de los regímenes estatales que se fundan en la división aristotélica, a la democracia le sigue la tiranía, a esta la oligarquía, a la que de nuevo le sigue la democracia, y así sucesivamente. Cien años después de aparecer la “ Scienza Nueva” de Vico, Augusto Compte considera que la comunidad europea pasa por tres fases espirituales: una Teológica, en la que la fe lo domina todo; otra Metafísica, en la cual actúa la razón critica acosada por las dudas, y otra Positiva, en la que el único determinante de las acciones es el conocimiento científico.
Herbert Spencer, discípulo de Darwin, quien formulo una ley general de la evolución, valida para la historia natural y la universal, dice que “...la evolución es absolutamente continua, no tiene ni principio ni fin, no hay periodos ni otras subdivisiones de carácter rítmico”.
La critica más aguda la presento el filosofo francés Charles Renouvier, quien redujo al absurdo, de una manera muy ingeniosa, el evolucionismo extremo de Spencer. En su libro “ Ucronia “, demuestra que en la historia de la humanidad no existe continuidad infinita, sino que una y otra vez se producen cisuras y donde una cosa acaba, se inicia algo nuevo.
Veamos ahora lo cíclico en referencia a la guerra y la paz. Se ha encontrado la periodicidad de 50 años aproximadamente, en las guerras de importancia mundial, solo en los siglos XVIII, XIX y comienzos del XX. En el espacio de 200 años aproximadamente, se han producido cinco grandes periodos bélicos: la guerra de sucesión española, las tres guerras de Sicilia, las primeras guerras napoleónicas, la guerra de Crimea, las guerras nacionales por la unidad de Italia y Alemania, la guerra de secesión americana, y la Primera guerra Mundial. El mismo Toybee se resiste a creer o admitir el pronostico tan optimista que presenta el cuadro: Encontrarnos en los comienzos de un largo periodo de paz universal.