El esquema de Toybee resulta todavía menos útil para la predicción, que la teoría más antigua del ciclo de 50 años. También se tiene la interpretación de la relación 1:2. A los trece años de la guerra de sucesión española (1.701 – 1.714), siguieron 26 años de paz; el periodo de las guerras de Sicilia, que con intervalos variados duro 23 años, siguieron 33 años de paz; al periodo de 19 años de las guerras napoleónicas (1.796 – 1.815), le siguió un periodo de 38 años de paz que se extendió hasta la guerra de Crimea en 1.853. El periodo de guerra que se inicia dura 18 años hasta la terminación del conflicto Franco-prusiano en 1.871, seguido de una época de relativa tranquilidad que dura 40 años y se extiende hasta la guerra Italo-turca en 1.911.
Luego, en el oriente de Europa, antes y después de la Primera Guerra Mundial, hay acciones bélicas casi ininterrumpidas que se extienden hasta 1.920. A esta etapa de 9 años le sigue la paz. La Segunda Guerra Mundial duro 6 años, pero deben agregarse las anexiones de Austria y Checoslovaquia en 1.938 que hizo Hitler, sin derramamiento de sangre. Entonces, si a un periodo de 7 a 8 años de guerra ha de seguir una paz de doble duración, según la relación 1:2, se podría decir que en 1.960 ha debido iniciarse una nueva era de guerra.
Esta relación 1:2 en referencia a los periodos de guerra y paz, coincide con un ritmo bastante aproximado en la coyuntura económica. Aquí a cada periodo de crisis le sigue uno de prosperidad de una duración doble. Esto se basa en buenas razones humanas, fisiológicas y psicológicas. Después de una etapa de tensión extrema, peligro y escasez, se necesita un tiempo doble para rehacerse, descansar y hacer acopio de nuevas energías. Este ritmo tiene mas probabilidad de cumplimiento que la antigua formula de que una misma generación no va dos veces a la guerra. Existe el periodo de centralización y de descentralización. Las grandes guerras, como la Primera Mundial, al principio tienen un carácter anexionista y centralizador pero luego terminan con la desmembración de antiguos y grandes imperios y con la formación de numerosos estados nuevos.
Después del reconocimiento de la independencia de los Estados Unidos por parte de Inglaterra en 1.783, comienza un primer periodo centralista en 1.787, que va mas allá de la revolución Francesa y del primer decenio de las guerras napoleónicas. Desaparecen muchos pequeños estados, los pocos estados fundados por Napoleón son meramente vasallos. Pero en 1.810, se constituye una serie nueva, primero en América del Sur, donde hasta 1.822 se inician los estados independientes, y después en Europa con Grecia y Bélgica (1.830).
En 1.833, con la Unión Aduanera Alemana se inicia un periodo centralista que culmina en la unidad de Italia y Alemania, periodo que se extiende hasta 1.871. Pero a partir de entonces y en especial en Europa central y oriental, se impone la tendencia a la independencia de los pueblos: creación de los Estados Balcánicos (1.878), independencia de Checoslovaquia y Yugoslavia, resurrección de Polonia, fundación de los Estados Bálticos, Siria e Irak (1.918 – 1.920).
Después viene otra ola centralista que lleva a Italia a anexarse en 1.936; Alemania hace lo propio con Austria y Checoslovaquia (1.938 – 1.939), y a Rusia a apoderarse de los Estados Bálticos durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1.947 se pone en marcha un gran movimiento de independizacion: la India, Pakistán, Indonesia, Marruecos, Túnez y la fundación de Israel.
En conjunto y en un periodo de mas de 170 años, se han alternado tres periodos de unión con tres periodos de separación:
PERIODO TENDENCIA DURACIÓN
1.787- 1.809 Unión 23 años
1.810- 1.832 Separación 23 años