El proceso creador sigue siempre una misma evolución: nacimiento, crecimiento y plenitud, decadencia y muerte, es decir, idéntica transformación. En su primer ciclo aparecerá un proceso creador de poca intensidad, en el segundo ciclo será más intenso y en el tercero, será menos intenso, como un renacimiento.

De acuerdo a la matemática de la historia, se puede deducir que se distinguen perfectamente tres ciclos en las culturas- civilizaciones, cualquiera que sea la región del planeta. Como cada ciclo dura 1.700 años, la duración total de cada cultura- civilización es de 5.100 años.

En el primer ciclo, el arte y la cultura en general, si bien tienen sello propio, manifiestan una influencia de un proceso creador previo, como el caso del arte micénico respecto al cretense o el ibérico respecto al griego.

En el segundo ciclo, la personalidad creadora se manifiesta con todo su esplendor y originalidad, es como un nuevo estilo.

En el tercero no existe creación, es un renacimiento del arte y la cultura de los dos ciclos anteriores. Es el segundo ciclo entonces, el que define la característica de una cultura.

Península Ibérica 230 a.C. – 820 d.c.

Galia 120 a.C. – 930 d.c.

Islas británicas 50 a.C. – 1.000 d.c.

Alemania 100 a.C. – 1.150 d.c.

Jonia 1.100 a. – 450 d.c