Una cosa sencillísima. Se interroga al caballero Cavaradossi con las formalidades y por los procedimientos establecidos en las leyes.
Floria
(Empezando a comprender.) Quiero entrar.
Scarpia
(Deteniéndola.) Es inútil, yo mismo os explicaré lo que ocurre. El caballero está cómodamente sentado en un sillón sujeto de pies y manos y con un hermoso casco de acero en la cabeza, que hace desatar la lengua a la persona más taciturna. Este célebre casco de invención reciente, tiene tres puntas afiladas, una que se ajusta sobre la nuca y las otras dos sobre las sienes.
Floria
(Con terror.) ¡Ah!
Scarpia
(Levantándose.) A cada negativa del caballero se hace girar un tornillo de rosca y la base del casco se aprieta suavemente.
Floria