Scarpia
Sigue furiosa, ¿eh?
Colometti
Menos que antes... En cambio está muy inquieta; en primer lugar, por el caballero Cavaradossi, y en segundo lugar, por conocer el sitio adonde la hemos conducido desmayada. Nosotros, no habiendo recibido instrucción de ningún género, no hemos considerado oportuno decirle nada.
Scarpia
(A Schiarrone.) Ve a buscarla y condúcela aquí. (Schiarrone se va.) Y tú, Colometti, vigila bien la ejecución del muerto, y cuando hayas concluido, yo te llamaré desde el balcón. (Colometti se inclina y sale. En este mismo momento entra Schiarrone acompañando a Floria. A los criados.) ¡Retiraos! (Salen los criados y Schiarrone.)
ESCENA III
FLORIA y SCARPIA. Floria entra silenciosa, pálida y vacilante, con los cabellos en desorden. Para andar se apoya en el respaldo del sofá y mira en torno suyo con inquietud y curiosidad. Un momento de pausa.
Scarpia
¿Deseáis conocer el lugar a dónde os hemos conducido, no es cierto? Pues bien, señora mía, vos, lo mismo que el caballero Cavaradossi, os encontráis en el castillo de Santángelo, en mis habitaciones particulares. Ahora yo me imagino que, después de haber pasado una noche tan agitada, tan llena de emociones, tendréis necesidad de algún reposo, y por lo mismo os ofrezco de muy buena voluntad este humilde albergue y una parte en esta cena, que hubiera sido mucho más exquisita si yo hubiese podido figurarme siquiera que iba a tener una convidada tan ilustre. (Floria, sin mirarlo siquiera, hace un expresivo gesto de negativa y de disgusto. Scarpia se ríe.) ¿Quizá sospecháis que os ofrezco un festín nocturno, a lo Borgia, aderezado con veneno? Esas fueron costumbres de otras épocas, costumbres ya en desuso, por fortuna. Nosotros no empleamos el veneno.